Ya se acerca el verano, ese tiempo del año en que el calor nos hace huir de las ciudades hacia horizontes más benignos, normalmente playas y costas en general, donde podemos disfrutar del resplandor del sol y mostrar los cuerpos que hemos construido con trabajo y dedicación durante el resto del año.
Uno de los aspectos más esenciales para lucir durante este tiempo es el color de nuestra piel, y es bien sabido que una piel dorada es mucho más apreciada que la palidez natural que obtenemos en la ciudad. Pero ¿cómo hacer para obtener un bronceado adecuado y natural?
La respuesta es sencilla, pero requiere preparación y cuidados, como en todo lo relacionado con la belleza, para que los resultados sean satisfactorios y, sobre todo, saludables.
Debemos empezar por preferir ciertos ingredientes en nuestra dieta diaria, como comenzar el día tomando lácteos y frutas, y alimentos que contengan vitamina E, como huevo, lechuga y frutos secos.
Esto brindará a nuestro rostro una luminosidad natural bastante atractiva, además de brindar humectación a la piel de todo nuestro cuerpo.
También debemos agregar zanahorias, fresas, alcachofas y tomates, que por sus pigmentos nos ayudarán a obtener un bronceado magnífico durante las vacaciones. Las proteínas, el agua, levaduras, arroz y papas son igualmente importantes, pues ayudan a balancear el nivel de hidratación de la piel durante la exposición al sol.
Debes tomar todas estas medidas un par de meses antes del verano, para así conseguir un bronceado uniforme y natural, que resulte muy atractivo.
Todo esto te ayudará a preparar tu piel para resistir la agresión solar y aprovechar todos los beneficios que puede brindarte.
Ahora sí, con toda la preparación necesaria, estamos listos para aventurarnos a terrenos más soleados en busca del bronceado perfecto, pero debemos empezar por seleccionar la protección adecuada, pues ya quedaron atrás los días en que la capa de ozono era suficiente protección contra el sol.
Debemos iniciar por conseguir un buen bronceador, una crema que nos ayude a dar color a la piel bajo la acción solar, pero proteja nuestras células contra la luz ultravioleta y el excesivo calor producido por nuestro astro rey. En la actualidad casi todas las cremas bronceadoras incluyen humectantes para nutrir la piel y compensar así la deshidratación producida por la exposición al sol, y todas las marcas tienen buenos productos que se adaptan a tus necesidades particulares, así que la elección de un bronceador adecuado puede ser sencilla.
Basta con conocer tu tipo de piel, la intensidad de los rayos del sol en el lugar donde piensas adquirir tu bronceado y el tiempo que consideras suficiente para broncearte. Por ejemplo, si pensamos estar unas dos horas y media bajo los rayos del sol, y tomando en cuenta que la piel se enrojece a los diez minutos de exposición, calculamos el factor solar mínimo necesario dividiendo los minutos de exposición entre el tiempo de enrojecimiento, algo así:
150 minutos / 10 = 15
Esto nos indica que requieres al menos un factor de protección solar de 15, y puede aumentar dependiendo la delicadeza de tu piel.
Ahora sí, listos para broncearnos, pasar un par de horas al sol, recostados, leyendo, dando un paseo o haciendo lo que más nos guste. Lo importante es estar bien protegidos y beber agua, siempre debemos hidratarnos muy bien para evitar cualquier problema.
El último consejo es rehumectar la piel tras el bronceado. Procura brindarle a tu piel mucha humectación para compensar el daño hecho por el sol. Hay muchas opciones de bálsamos rehidratantes que brindarán a tu piel los nutrientes necesarios para reparar la piel expuesta y evitar la desagradable caída de piel dañada.
Así, tu piel lucirá ese tono dorado tan deseable siempre, y además te sentirás radiante y saludable.