El mal aliento es utilizado como recurso en muchas películas y programas de televisión para hacer bromas acerca de algunos personajes. También se utiliza como forma de despreciar a otros, cuando nos parecen indeseables, aunque no resulta tan gracioso o ingenioso cuando el que sufre de mal aliento es uno mismo.
Muchas veces culpamos a la comida del día (tacos bien cargados con cebolla, hamburguesas, etc.) por el aroma desagradable que despedimos al abrir la boca, pero pocas veces nos ponemos a pensar que el mal aliento no es sólo un indicador de lo que hemos ingerido a lo largo del día. También puede ser síntoma de algún mal gástrico o de otra naturaleza.
Algunos ejemplos de estos padecimientos son estreñimiento, mala digestión de proteínas, indigestión, mal funcionamiento del hígado, problemas de encías, presencia de bacterias extrañas en la boca, fumar en exceso, infecciones de garganta o en la nariz, estrés, etcétera.
A pesar de todo esto, una buena higiene bucal ayuda en gran manera a mantener nuestro aliento fresco y agradable. Se recomienda lavarse los dientes y la lengua tras levantarse por la mañana y después de cada alimento consumido. ¿La lengua?, preguntarán algunos. Pues sí, la lengua conserva un gran porcentaje de las bacterias que se forman en la boca, y por eso es importante darle tanta atención como a nuestros dientes.
Para prevenir el mal aliento se recomienda consumir alimentos que contengan vitaminas A y B, ya que sirven para limpiar la sangre y el colon, combatiendo así las infecciones que podamos sufrir. Podemos encontrar estas vitaminas en verduras verdes como el brócoli, la calabaza, chayote, entre otras, y en condimentos como el perejil, el cilantro y las hojas de menta.
También se recomienda seguir una dieta sana, evitar el exceso de azúcares y alimentos que ayuden a mantener una flora intestinal saludable como el yogurt, ya que si nuestro intestino se encuentra en malas condiciones, es muy seguro que nos provoque mal aliento.
Ahora que lo primero que necesitamos para prevenir o aliviar un aliento desagradable es saber y aceptar que lo tenemos. Normalmente, por educación o pena, las personas a nuestro alrededor evitarán hablarnos sobre lo mal que huele nuestra boca, y de esta forma iremos por la calle, hablando con todos sin saber la mala impresión y el desagrado que causamos a quienes les hablamos.
Por esto es importante tener cuidado siempre y mantener una higiene bucal apropiada. Normalmente sólo quienes sean muy cercanos a nosotros y nos tengan la confianza suficiente se atreverán a decirnos las cosas como son, y ya que estas personas suelen ser escasas o no están siempre presentes, debemos cuidarnos nosotros mismos.
Las pastillas de menta y los chicles no son suficientes, ya que sólo disfrazan nuestro aliento por poco tiempo, y si el problema viene desde nuestro tracto digestivo, se requiere mucho más que sólo masticar goma de cualquier marca.
También debemos tomar en cuenta que si el problema no es eliminado o disminuye con ayuda de la higiene bucal adecuada y el consumo de los alimentos indicados, puede ser algo más grave que requiera atención médica inmediata. No debemos subestimar un problema sólo por considerarlo algo social, ya que el mal aliento causado por una mala salud gástrica puede llegar a consecuencias muy graves en nuestro sistema digestivo.
Es muy desagradable sufrir de mal aliento, pero es mucho más desagradable no saber que sufrimos de mal aliento, así que la tarea es prevenir con las sencillas indicaciones:
- Lavarse los dientes continuamente.
- Utilizar hilo dental y enjuague bucal.
- Llevar una dieta sana que ayude a una correcta digestión de los alimentos.
De esta forma, seguramente nunca tendremos que preocuparnos de que nos huela mal la boca y siempre causaremos una buena impresión en los demás.