En nuestra vida actual, con su ritmo vertiginoso y los afanes de siempre seguir adelante sin detenernos, afecta nuestra vida de muchas formas, una de ellas es que nos fuerza a cambiar nuestros hábitos alimenticios, ya que no podemos disfrutar de una comida nutritiva y casera y, en ocasiones, tampoco nos permite sentarnos a tomar nuestros alimentos apropiadamente, todo debido a las prisas y múltiples ocupaciones de una modernidad que avanza cada vez a mayor velocidad.
Esto nos obliga a recurrir a comidas rápidas y otro tipo de preparaciones que normalmente no incluyen fruta o verdura, lo cual resulta ser una alimentación bastante incompleta, ya que estas, contienen las cantidades de vitaminas que nuestro cuerpo requiere para funcionar adecuadamente.
La recomendación es consumir cinco porciones de frutas y verduras al día, variando el tipo de vegetales para obtener distintos nutrientes en cada porción y así obtener una alimentación balanceada.
Ahora bien, resulta un poco difícil cargar con cinco porciones de vegetales al trabajo, especialmente por la velocidad a la que pueden descomponerse en días calurosos, ya que se encuentran encerrados en cajitas de plástico o bolsas que no les permiten ventilarse adecuadamente.
Una opción a este problema es buscar alimentos empacados que contengan las vitaminas y minerales que nuestro cuerpo necesita, de modo que podamos satisfacer las carencias provocadas por una alimentación apresurada.
Para cumplir este propósito contamos con una gran variedad de alimentos empacados que nos proporcionan una riqueza nutricional adecuada. Existen barras de cereal o de granola, galletas de fibra, yogurt con fruta, ya sea para beber o normal; frutas deshidratadas, entre muchas otras.
Esta opción es buena, práctica y económica, ya que nos permite llevar los alimentos a donde quiera que vayamos sin correr el riesgo de mancharnos o derramar líquidos, y así acceder a nuestro alimento en cualquier momento del día.
La desventaja es que nada reemplaza a los vegetales frescos y su riqueza natural. Siempre será más conveniente comerse una manzana completa que recurrir a una barra de granola con manzana, pues los nutrientes están frescos, y no se les ha agregado colorante ni saborizante artificial.
Entonces podemos recurrir a la otra opción: la alimentación natural. Esto resulta algo más difícil de llevar a cabo, pero en cuanto a lo nutricional representa una ganancia máxima, ya que al ser alimentos frescos, su valor alimenticio es mucho mayor que el de cualquier alimento empacado.
Podemos variar el tipo de frutas y sabores que consumiremos. Por ejemplo, podemos, comer naranja y mandarina un día, manzana picada con un poco de limón y sal, o miel, al día siguiente. Melón con queso cottage o solo, papaya, kiwi, y así una infinidad de opciones para satisfacer tanto a nuestro cuerpo como a nuestro paladar.
Las combinaciones de sabores nos brindan una ventaja invaluable al momento de elegir nuestros alimentos, cosa que los productos empacados no ofrecen normalmente.
Claro que también debemos ser razonables y notar que algunas ocasiones son más propicias para consumir alimentos empacados y otras favorecen enteramente el consumo de fruta fresca.
El caso es saber combinar a nuestro gusto y beneficio nuestro consumo de alimentos, para así obtener el mayor beneficio posible de los alimentos que consumimos y no solamente comer cosas que puedan quitarnos el hambre, pero no realmente beneficiarnos.
Pero sea cual sea la opción que tomemos, debemos procurar nunca descuidar nuestra alimentación, ya que es la clave de una buena salud.