¿Te has visto en un espejo últimamente? ¿Te agrada lo que ves? Prueba pararte derecho, alzar los hombros, estirar el cuello un poco. Nuestro cuerpo es el reflejo de nuestra personalidad y algunas veces no nos imaginamos todo lo que proyectamos con nuestra forma de estar de pie, caminar o incluso permanecer sentados.
La postura es todo esto: la forma en que nos movemos, en que estamos quietos, y normalmente se le relaciona con la autoestima, que es la imagen que tenemos de nosotros mismos con respecto al resto del mundo.
Una buena postura es sinónimo de buena salud, ya que al caminar erectos, con los hombros alzados de forma natural, aparecemos más altos, fuertes, delgados y seguros que si lo hacemos encorvando la espalda y hundiendo los hombros.
Además de esto, nuestra postura afecta incluso en nuestras relaciones con otras personas, ya que una buena postura siempre resulta atractiva, pues no sólo es sinónimo de salud, sino de seguridad, éxito y otros atributos muy valorados en la sociedad.
Muchos trabajos de oficina promueven la mala postura, ya que nos obligan a permanecer sentados frente a una computadora o cerca de un teléfono, y esto nos lleva a permanecer encorvados gran parte del día. Sin embargo, esto no significa que estemos condenados a sufrir de una postura inadecuada que, entre otras cosas, podría desencadenar lesiones musculares y vertebrales.
Esto en las mujeres es particularmente importante, ya que una postura correcta ayuda mucho a su figura, así como a lo atractivas que pueden resultar a los demás.
Mejorar la postura es una cuestión de simple disciplina y práctica. Es importante que al estar frente a un espejo de cuerpo completo analicemos bien nuestra figura y encontremos los defectos que tiene. Luego probar una postura más recta, erguida, donde nuestro abdomen se contrae de forma natural, la espalda se mantiene recta y el pecho sobresale.
Practicando de esta forma podremos corregir cada detalle hasta conseguir una postura que refleje todo lo que somos realmente. Además, veremos que nuestro equilibrio mejora, y también fortalecemos músculos del torso, junto con los beneficios mencionados antes.Es muy recomendable practicar algunos ejercicios de estiramiento que incluyan sobre todo el torso, tanto superior como inferior. Levantar los brazos juntos, alzar los hombros y el mentón, mientras inhalamos.
En este ejercicio debemos sentir cómo los músculos de nuestro cuerpo adquieren una posición más fuerte. Al llegar al punto máximo de nuestro estiramiento, hay que exhalar, pero intentando mantener la postura del torso.
Practicando esto podremos formarnos la postura adecuada en un tiempo relativamente corto, aunque también es muy importante adquirir una postura natural que nos resulte cómoda y que no nos lastime, pues es muy común que algunas veces intentemos forzar a nuestro cuerpo a adquirir posturas que no son realmente naturales.
Podemos ver algunas veces por la calle a mujeres que fuerzan su espalda para aparentar mayor estatura, o arquean su espalda baja para sacar la “pompa”, y esto puede resultar no sólo incómodo, sino también peligroso para nuestra salud.
Pero también los hombres debemos estar alerta en cuanto a nuestra postura, pues normalmente se considera masculino sentarse con la espalda arqueada entre el asiento y el respaldo del sillón, la panza resaltada por encima del pecho y los hombros arqueados hacia delante.
Una postura hace a un hombre más que sólo atractivo, también puede marcar la diferencia entre su capacidad para conseguir trabajo, pareja, un aumento de sueldo, un ascenso en la empresa. Una postura adecuada puede hacer que un líder social sea respetado o abucheado.
En resumen, hay que practicar nuestra postura, pararnos derechos y procurar siempre atender a los mensajes de nuestro cuerpo, ya que muchos dolores de espalda, cuello y otros, son provocados por las poses que adoptamos a lo largo del día.