Las mañanas normalmente son difíciles: es el inicio del camino para cruzar a través del día, el trabajo, el tráfico, las presiones, los compromisos y todo lo que da forma a nuestra vida.
Muchas veces sentimos que nos hace falta la energía para cumplir con todos los papeles que debemos desempeñar a lo largo de la jornada e incluso nos parece algo difícil llegar al final de cada día.
Hay quienes toman vitaminas y suplementos alimenticios para apoyarse durante las largas horas en el trabajo, pero la realidad es que hay una técnica muy simple para obtener la energía que nuestro cuerpo necesita todos los días, se le llama desayuno.
El desayuno es una parte integral de la alimentación diaria. Generalmente se considera el alimento más importante del día debido a que contiene gran parte de los nutrientes que vamos a necesitar a lo largo de la jornada. Además, también es una gran forma de tomar energía para arrancar con toda la disposición y enfrentarnos a un día lleno de retos.
Además de esto, tomar un buen desayuno nos ayuda a mantener el peso y la figura adecuados, ya que acostumbrar a nuestro sistema digestivo a trabajar desde temprano es una forma de mantener nuestro metabolismo en un nivel óptimo.
El metabolismo es el proceso mediante el cual procesamos los alimentos y absorbemos sus nutrientes para convertirlos en energía. De esta forma, utilizamos mejor las vitaminas, minerales y proteínas de los alimentos y tenemos más energía al mismo tiempo.
Incluso se ha comprobado que tomar un desayuno completo ayuda al buen desempeño mental y psicológico de las personas, ya que los nutrientes ingeridos propician el buen funcionamiento del cerebro, al igual que el resto de nuestro organismo, y por ende, nos sentimos mejor, más despiertos y dispuestos durante todo el día.
Muchas veces sustituimos el desayuno por yogurt para beber o una barra de cereal. Esto puede ayudarnos a prevenir la sensación de hambre, pero por ninguna razón sustituye a un desayuno que incluya todos los alimentos necesarios para dar el primer arrancón.
Un desayuno debe ser consistente, aunque no realmente algo pesado, pues de esta forma nos ayudará a calentar motores y sentirnos con el empuje suficiente para comenzar bien nuestras labores.
Se recomienda que esta primera comida del día contenga cereales, lácteos y fruta. De esta forma se puede tomar un tazón de cereal, junto con algo de pan integral, yogurt y jugo de naranja.
En cuanto a las proteínas, pueden ingerirse en estas ocasiones, pero debido al contenido proteínico de la comida del mediodía, por ejemplo, deben consumirse con moderación para evitar una saturación en nuestro sistema.
Si las prisas nos comen y por eso no podemos realmente tomarnos el tiempo de preparar un desayuno en forma, podemos buscar alternativas que nos ayuden a cumplir con este alimento.
Una opción son los alimentos empaquetados que podemos llevar a todas partes, entre galletas y barras de cereal con fibra, yogurts, etcétera.
Sin embargo, hay que tomar en cuenta que realmente no puede ser tan difícil tomar una manzana o plátano, un poco de pan integral con mermelada y un vaso de leche. Es algo que consume unos 15 minutos de nuestro tiempo y rendirá para sentirnos bien todo un día.
Es cuestión de organizar nuestro tiempo y valorar nuestra propia salud para así poder cumplir con todos nuestros compromisos. De esta forma rendiremos mejor en nuestro trabajo, con nuestra familia y amigos, y nuestro cuerpo nos lo agradecerá muchísimo con una mejor salud y más energía.