Las actividades aeróbicas son las que llevamos a cabo durante periodos de tiempo normalmente extensos, e incluyen ejercicios como caminata, carrera, ciclismo, o algunos más extremos como el montañismo y el ciclismo en montaña.
Estos deportes se caracterizan por brindar beneficios integrales al cuerpo, ya que no sólo aumentan el tono muscular y la condición física, sino que además aumentan la capacidad metabólica, mantienen la densidad ósea y, en general, ayudan a mantener el cuerpo en un estado de salud óptimo, logrando así una juventud más duradera.
Ahora bien, es muy importante que realicemos al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico moderado, al menos cinco veces por semana. Esto no significa que necesariamente tengamos que acudir a un gimnasio o pagar clases de tenis, ya que el ejercicio aeróbico también puede hacerse caminando a buen ritmo durante el tiempo señalado.
En buen ejercicio aeróbico es cualquiera que acelere nuestro pulso y nos haga sudar, pero sin quitarnos el aliento. Una forma de medir esto es tomar un trote suave y llevar una conversación con algún amigo.
Puedes mantenerte activo durante el día si aprovechas los momentos adecuados de tu rutina, es decir: utiliza las escaleras en lugar del elevador, o camina esas cuadras entre la oficina y el restaurante a la hora de la comida, en vez de usar tu coche o el transporte público. Verás que poco a poco tu capacidad física aumenta sin que realmente sientas que te has esforzado. También mejorará tu capacidad de descansar y el aprovechamiento de los alimentos que consumes.
Algo que es de suma importancia es que encuentres las actividades que más te gustan para que puedas disfrutar del ejercicio y que no se convierta en una carga para ti. Debes sentirte cómodo con las actividades que realizas, de modo que si lo tuyo es el fútbol, forma un equipo con tus amigos y compañeros, o únete a alguna liga local. Esto te permitirá gozar de una actividad saludable, además que podrás convivir con otras personas.
Serás que el ejercicio es una gran actividad social y esto te motivará a seguir adelante.
Ahora bien, si competir no es tu máximo, también puedes realizar otras actividades aeróbicas que resultan igualmente recomendables y efectivas para tu salud, como el ciclismo, el patinaje o la natación. Puedes desempolvar la bicicleta y salir junto con tu familia a dar un paseo, o volver a pisar la pista de hielo y disfrutar buenos momentos en compañía de tus amigos.
Tomar clases es otra de las opciones. Puedes encontrar cursos de baile, artes marciales y muchas otras actividades que te permiten ejercitarte sin tener que pisar un gimnasio, y a precios muy accesibles también.
En realidad no hay excusa para no tener una vida saludable, ya que mantenernos en forma es más fácil de lo que normalmente pensamos. Sólo necesitamos ponernos una meta y decidirnos a llevarla a cabo.
Estas metas deben ser realistas y alcanzables en un corto o mediano plazo, ya que de otra forma podemos perder el entusiasmo por el ejercicio y volver a una rutina poco benéfica.
El ejercicio no sólo mejora la salud física, sino también la anímica, pues el tomar una caminata o carrera suave ayuda mucho a relajar los ánimos y descartar los pensamientos negativos que algunas veces se acumulan a causa de las presiones de todos los días.
El 50 por ciento del ejercicio se desarrolla en nuestras mentes, así que si tomamos la actividad física como un reto, nos fijamos metas y las vencemos, nos sentiremos cada vez más seguros de nosotros mismos, y así iremos aumentando nuestros límites y la satisfacción de vencerlos.
Deja de esperar otro día para hacer las cosas. El mejor momento es el que tienes en tus manos, y entre más pronto comiences a ejercitarte, más pronto comenzarás a sentirte saludable y a disfrutar de los resultados de llevar una vida más saludable y activa.